Hospital de campaña y fe inquebrantable: Las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía atienden la emergencia en La Guaira

Maiquetía – Ante la adversidad, la caridad cristiana no se detiene; se transforma. Tras un fuerte evento sísmico que sacudió la región y causó severos daños estructurales en el histórico Hospital San José, la congregación de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía ha respondido con presteza y profunda entrega evangélica levantando un hospital de campaña para continuar atendiendo de manera ininterrumpida a los enfermos y vulnerables de la comunidad.

El emblemático Hospital San José de Pariata, ubicado en el estado La Guaira (antiguo departamento Vargas), es un pilar fundamental en la historia de la salud en Venezuela. Fundado hace 138 años, representa la “casa cuna” de la congregación, siendo el lugar exacto donde reposan los restos de sus venerables fundadores, el padre Santiago Machado y la Madre Emilia de San José. Hoy, pese a quedar temporalmente inhabitable debido a las grietas en sus paredes, su misión sigue más viva que nunca bajo toldos e instalaciones provisionales.

“El hospital es cada uno de nosotros”

La respuesta de las religiosas y del personal médico fue inmediata. Bajo las directrices de la Superiora General y con la coordinación en el terreno de religiosas como la hermana María Yraida Mora, la emergencia inicial dio paso a una red de atención primaria y distribución de insumos básicos. En el hospital de campaña no solo se evalúan cuadros clínicos, sino que se distribuyen activamente alimentos, medicinas y artículos de aseo personal dirigidos a las familias que han tenido que albergar a damnificados en barriadas locales como Quenepe y la Cervecería.

“El hospital no es solamente la estructura de las paredes. El hospital es cada uno de nosotros: es cada enfermera, cada médico y cada religiosa que intenta, día a día, dar lo mejor de sí”, reflexionó la hermana María Yraida ante los medios, sintetizando el espíritu de resiliencia que define a la Iglesia venezolana en los momentos de crisis.

Solidaridad extendida y atención a los refugiados

La labor asistencial de las hermanitas ha desbordado las fronteras de Pariata. En alianza con la Asociación Venezolana de Servicios de Salud de Orientación Cristiana (AVESSOC), los equipos multidisciplinarios de la congregación han realizado despliegues tácticos hacia refugios temporales en la zona de Catia La Mar. Allí atienden tanto a la población civil afectada como a miembros de su propio personal administrativo, obrero y de enfermería que perdieron sus viviendas a causa del temblor.

A través de centros de acopio alternos establecidos en infraestructuras aliadas como el Colegio Madre Emilia y la Clínica Dispensario Padre Machado en Caracas, se canalizan las donaciones nacionales e internacionales —incluyendo apoyos económicos de la diáspora médica venezolana— destinadas a garantizar la hidratación constante y el suministro técnico en el litoral. Mientras los expertos evalúan las complejas labores de reconstrucción del centenario edificio, las Hermanitas de los Pobres demuestran que la caridad no depende de los ladrillos, sino del latido constante de la compasión.

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