«Hacer Memoria»: El Camino de Gratitud, Verdad y Conversión de la Iglesia Sinodal

La Secretaría General del Sínodo ha hecho público el documento orientador titulado «Hacer memoria. Acompañar la preparación de la Asamblea de evaluación de la Iglesia local». Se trata de un subsidio clave diseñado para guiar a los obispos, eparcas y equipos sinodales diocesanos en la fase de implementación del proceso sinodal, con vistas a las Asambleas de Evaluación previstas para el primer semestre de 2027.

Lejos de tratarse de un simple trámite administrativo o un balance sociológico, el documento subraya que la evaluación eclesial es, ante todo, un ejercicio espiritual de gratitud, discernimiento y conversión pastoral.

1. El Significado Bíblico y Teológico de «Hacer Memoria»

En la tradición bíblica y en el Magisterio de la Iglesia, hacer memoria (anamnesis) no significa añorar el pasado ni limitarse a un registro de datos. Significa reconocer la presencia viva y la acción del Espíritu Santo en la historia de la comunidad para descubrir hacia dónde nos llama a caminar en el presente.

Como recordó el Secretario General del Sínodo, el Cardenal Mario Grech, «hacer memoria es reconocer lo que Dios ha permitido que madure en el camino de nuestras comunidades, para capacitarnos para la conversión».

Esta dinámica hunde sus raíces en la enseñanza de la Iglesia sobre la dinamicidad de la Tradición y de la vida de fe: la Iglesia crece y se renueva cuando aprende a releer sus pasos con sinceridad, gratitud y docilidad a la gracia de Dios.

2. Un Proceso Estructurado en la Vida de la Iglesia Local

El documento ofrece a las diócesis y eparquías un itinerario flexible pero riguroso, adaptado a la realidad sociocultural de cada Iglesia particular y articulado en dos momentos fundamentales:

A. La Redacción del Informe Narrativo

Cada Iglesia local está invitada a elaborar un Informe Narrativo, redactado a través de una relectura comunitaria y contemplativa que abarca tres dimensiones:

  • Recopilar la memoria: Recoger las vivencias, iniciativas y testimonios del camino recorrido.
  • Reconocer los signos de transformación: Identificar las dinámicas donde el Espíritu Santo ha generado frutos de comunión, participación y misión.
  • Dar forma al relato: Interpretar los aprendizajes a la luz de las conversiones pastoral, relacional y estructural que pide el Pueblo de Dios.

B. La Celebración de la Asamblea de Evaluación

Durante el primer semestre de 2027, el obispo convocará una Asamblea de Evaluación diocesana. Mediante el método del discernimiento en el Espíritu, la comunidad revisará el Informe Narrativo y redactará una Carta a las demás Iglesias.

Esta carta rescata la hermosa tradición de las litterae communionis (cartas de comunión) de la Iglesia primitiva, compartiendo las riquezas, pruebas y esperanzas vividas en la fe para fortalecer los lazos de comunión universal.

3. La Sinodalidad como Estilo Espiritual y Misionero

El subsidio enfatiza que la sinodalidad no es una estructura burocrática ni una asamblea parlamentaria, sino la forma misma de ser y caminar de la Iglesia en el tercer milenio.

El documento se hace eco de la enseñanza pontificia al recordar que la sinodalidad es, ante todo, un estilo espiritual que:

  • Nace del encuentro: Rompe el aislamiento y fomenta la cercanía fraterna.
  • Crece mediante la escucha: Exige una escucha atenta del Espíritu Santo y del hermano, especialmente de quienes se encuentran en las periferias o situaciones de marginación.
  • Madura mediante el discernimiento: Busca la voluntad de Dios para la misión evangelizadora de hoy.

Hacia las Asambleas de 2027 y 2028

El recorrido de «Hacer memoria» no termina en el diagnóstico diocesano. Forma parte de un gran itinerario eclesial que culminará en la gran Asamblea Eclesial en el Vaticano pautada para octubre de 2028.

Al invitar a las diócesis a mirar su camino con verdad y esperanza, la Iglesia afirma que el Espíritu Santo sigue guiando a su Pueblo. No para instalarse en el pasado, sino para capacitar a la Iglesia de Cristo a responder con valentía, alegría y fidelidad a los retos evangelizadores del mundo contemporáneo.

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