Por: Redacción Televida
Una ola de profunda consternación y fraternidad une hoy a la comunidad católica internacional. Venezuela se encuentra en estado de emergencia nacional tras sufrir el impacto de un devastador “doblete sísmico” el pasado 24 de junio de 2026, coincidiendo con el día festivo de la Batalla de Carabobo. Dos potentes terremotos de magnitud 7.2 y 7.5, registrados con apenas 39 segundos de diferencia y a muy poca profundidad, han sacudido el norte y centro del país, dejando un panorama de severa destrucción arquitectónica, dolor y desesperación.
Hasta las últimas actualizaciones oficiales, las autoridades confirman al menos 188 personas fallecidas, más de 1,500 heridos y decenas de desaparecidos, concentrándose la mayor devastación en zonas como la región costera de La Guaira y la capital, Caracas. Las principales autopistas registran grietas masivas, el aeropuerto internacional permanece inoperante y múltiples sectores sufren un colapso generalizado en los servicios de energía eléctrica, agua potable y telecomunicaciones.
La Respuesta Inmediata de la Iglesia: El Papa León XIV Extiende su Mano
Ante la gravedad de la catástrofe, la Santa Sede ha reaccionado con presteza evangélica. El Papa León XIV, a través de la Limosnería Apostólica, ha dispuesto el envío inmediato de una primera ayuda económica de 100,000 euros para mitigar las necesidades más urgentes de la población afectada.
Esta contribución inicial fue coordinada directamente tras los contactos de emergencia mantenidos entre la Santa Sede, el nuncio apostólico en Venezuela, Monseñor Alberto Ortega Martín, y el arzobispo de Caracas, Monseñor Raúl Biord Castillo. Paralelamente, Caritas Internationalis anunció la dotación de otros 100,000 euros, canalizados mediante la red local de Cáritas Venezuela, que ya se encuentra desplegando a sus más de 30,000 voluntarios en el territorio para la distribución de alimentos, medicamentos y apoyo espiritual.
Templos Afectados y Parroquias Convertidas en Refugio
La Iglesia en Venezuela sufre el embate junto a su pueblo. Monseñor Pablo Modesto González Pérez, obispo de La Guaira —la zona cero del desastre—, describió el panorama con profundo pesar:
“Estamos sin electricidad y todos nos hemos visto afectados. En el seminario se han derrumbado muchas paredes y varios de nuestros templos sufrieron daños de enorme consideración”.
Pese a los daños en sus propias infraestructuras, el Arzobispo de Caracas, Monseñor Biord Castillo, precisó que las parroquias han abierto de inmediato sus puertas como centros de acopio y refugios temporales para acoger a las miles de familias que han quedado a la intemperie tras ver derrumbados sus hogares. Asimismo, destacó que el impacto humano directo pudo haber sido aún más trágico si el sismo no hubiese coincidido con una jornada festiva, lo que evitó que escuelas y oficinas estuvieran concurridas.
Un Llamado a la Solidaridad desde Televida
Mientras delegaciones internacionales y cuerpos de rescate —como la Unidad Militar de Emergencias (UME) de España y equipos paramédicos de El Salvador— logran ingresar al país para cooperar con las labores de desescombro, la Iglesia nos recuerda que la oración y la caridad activa son nuestras armas más poderosas.
Desde Televida, nos unimos al clamor eclesial de unidad y serenidad. Elevamos nuestras oraciones por el eterno descanso de las víctimas, la pronta recuperación de los heridos y la fortaleza de un pueblo venezolano que, en medio de la fractura de la tierra, se sostiene firmemente de su fe en el Altísimo.
Hacemos un llamado a toda nuestra teleaudiencia a mantenerse atentos a los canales oficiales de asistencia y a las colectas que se estarán organizando a través de las pastorales parroquiales y Cáritas para enviar soporte humanitario a nuestros hermanos venezolanos. ¡Nuestra fe se hace vida en la solidaridad!