Ginebra – En un momento de profundas transformaciones tecnológicas, la Santa Sede ha vuelto a posicionarse como una voz ética de referencia internacional. Con motivo de la inauguración del AI for Good Global Summit 2026, organizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) de las Naciones Unidas en Ginebra, se ha difundido un mensaje oficial del Papa en el que se reafirma la total apertura de la Iglesia al diálogo constructivo ante este «punto de inflexión de nuestra época».
El documento, firmado por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, subraya el firme compromiso de la Santa Sede por acompañar los debates científicos y políticos, garantizando que el vertiginoso desarrollo de los algoritmos sitúe siempre en el centro la dignidad humana.
Un eco de Magnifica Humanitas
El mensaje pontificio conecta de manera directa con las directrices de la reciente Carta Encíclica Magnifica Humanitas, un texto dedicado íntegramente a la salvaguardia de la persona en la era de la inteligencia artificial. Según se explica en el comunicado, la encíclica no nació de una postura aislada, sino de un proceso de escucha activa a los diversos actores de la sociedad:
- Científicos e ingenieros: Quienes trabajan con entusiasmo genuino en el desarrollo de herramientas capaces de aliviar el sufrimiento humano.
- Líderes políticos y funcionarios: Quienes buscan de forma perseverante normativas y reglas justas de gobernanza.
- Educadores y familias: Profundamente preocupados por el impacto y el porvenir de las generaciones más jóvenes.
Entre el entusiasmo tecnológico y el riesgo ético
Si bien el mensaje reconoce el potencial de la IA para el progreso, también traslada una honda preocupación por los testimonios que advierten sobre el mal uso de los algoritmos y, de manera muy especial, sobre la pérdida de la agencia humana en áreas críticas y decisiones automatizadas.
El llamado del Papa a los participantes de la cumbre es claro: aprovechar estos espacios de discusión en Ginebra para trazar «nuevos caminos orientados al bien común» y consolidar prácticas regulatorias que impidan que la tecnología se convierta en una herramienta de exclusión. El mensaje concluye asegurando la oración del Pontífice por todos aquellos cuyos esfuerzos están dirigidos de manera sincera a poner la innovación técnica «al servicio de la humanidad».
Análisis de la encíclica sobre Inteligencia Artificial ofrece una mirada detallada sobre las posturas éticas y los discursos de la Santa Sede en torno al desarrollo tecnológico contemporáneo y la ecología humana.