El Papa a la Iglesia en Asia: “Sean constructores de comunión, no arquitectos de Babel”

En una carta enviada a su representante para la XII Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales Asiáticas (FABC), el Papa León XIV llama a los obispos y fieles del continente a poner a Dios y a la persona humana en el centro, evitando caer en la tentación de la autosuficiencia, la vanidad y el individualismo que dividen a las sociedades modernas.

Por Vatican News / Redacción Televida

En vísperas del inicio de la XII Asamblea Plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales Asiáticas (FABC) —que tendrá lugar en Yakarta, Indonesia, del 20 al 26 de julio de 2026—, el Papa León XIV ha dirigido un vibrante mensaje de unidad al continente. A través de una carta escrita en latín dirigida a su Enviado Especial, el Cardenal Oswald Gracias, el Santo Padre hizo hincapié en la necesidad urgente de fortalecer los lazos de fraternidad y servicio en una de las regiones con mayor diversidad cultural y religiosa del planeta.

Retomando la enseñanza de su reciente encíclica Magnifica Humanitas, el Santo Padre advirtió con firmeza sobre las tentaciones contemporáneas de la autosuficiencia tecnológica y el orgullo que, lejos de unirnos, construyen nuevas “torres de Babel” caracterizadas por la división y la confusión social.

“Sean constructores de comunión, no arquitectos de Babel; servidores del Reino venidero, no dueños de torres destinadas al derrumbe”.

Poner a la persona en el centro y a Dios en el horizonte

Haciendo eco de su magisterio eclesial, el Pontífice instó a situar siempre a “Dios en el horizonte de nuestras acciones y a la persona humana en el centro de nuestras decisiones”. En ese sentido, invitó a la Iglesia en Asia a no tener miedo de “ensuciarse las manos” saliendo al encuentro de las realidades más vulnerables de la sociedad.

Haciendo alusión al Salmo 85, León XIV destacó el papel que los marginados deben tener en la construcción de la Iglesia del mañana:

“Las piedras rechazadas —los pobres, los enfermos, los migrantes y los pequeños— se convertirán en la piedra angular, y sobre la tierra se alzará una casa común fuerte y acogedora, donde el amor y la verdad finalmente se encontrarán, y la justicia y la paz se abrazarán”.

Detener la construcción de la enésima Babel

Para el Papa, la Iglesia no es una mera organización fría o un engranaje burocrático, sino el cuerpo místico de Cristo donde cada persona tiene una dignidad sagrada. Con el corazón de un pastor y de un padre, concluyó su misiva pidiendo detener el orgullo colectivista y la vanidad de creer que el ser humano puede salvarse por sí mismo en libertad separada de su Creador:

“Pido a todos que detengan la construcción de la enésima Babel y que unan fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar.

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