SANTO DOMINGO — Con una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral Primada de América, el Instituto de Auxilios y Viviendas (INAVI) conmemoró este lunes 13 de julio sus 65 años de servicio al pueblo dominicano. La Santa Misa fue presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, quien invitó a los directivos y colaboradores a renovar el compromiso institucional a través de una auténtica cultura del servicio inspirada en el Evangelio y centrada en la dignidad de cada persona.
Durante su homilía, el prelado exhortó a que el bien y la caridad sean el motor de cada acción cotidiana dentro de la entidad pública. Haciendo eco de las lecturas bíblicas, recordó las palabras del profeta Isaías: «Dejen de hacer el mal y aprendan a obrar el bien», animando al personal del INAVI a brindar una atención cercana, cálida y profundamente humana, especialmente a los ciudadanos que atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad social y económica.
Al reflexionar sobre el Evangelio, Mons. Morel Diplán destacó que el servicio al prójimo no es una simple tarea administrativa, sino una expresión concreta del seguimiento de Cristo. En un momento de fuerte discernimiento para los servidores públicos presentes, el Arzobispo Coadjutor lanzó una oportuna reflexión:
«Nadie llega a una institución pública por gusto; llega porque tiene una necesidad».
Con estas palabras, invitó a desterrar la indiferencia y a recibir a cada usuario con profundo respeto, sensibilidad y espíritu de entrega, viendo en el ciudadano necesitado el rostro del mismo Jesús.
Al concluir la celebración litúrgica, Mons. Carlos Tomás Morel elevó una sentida oración de gratitud por los 65 años de historia y trayectoria del INAVI. Asimismo, tuvo un emotivo recuerdo de oración por los colaboradores de la institución que ya han fallecido y por aquellos que actualmente atraviesan problemas de salud.
El acto religioso finalizó con la bendición de los presentes y el deseo ferviente del pastor de que la institución continúe consolidándose como un signo visible de esperanza, justicia y consuelo para todas las familias dominicanas.